Lo que mata no es la ignorancia, si no la ansiedad. La ignorancia refleja la falta de interés. A veces lo usamos para que el otro se de cuenta de que existimos, pero si hay amor, nos cansamos de ignorar. La ansiedad por otra parte, te va desangrando. El no saber que pasara te hace tocar fondo día a día. Yo se lo que quiero, puedo ponerlo en un discurso para veinte mil personas, y aunque me tiemblen las piernas, se que las palabras van a florecer solas, una especie de vomito poético. También puedo escribirtelo a vos, o a todos, porque días como hoy necesito descargarme y se que lo incorrecto seria que te enteres la sobreacumulacion de amor que tengo. No aguanto. Se que sos lo que no necesito. No se si te quiero tanto como pienso, o me aburre la soledad. Todavía no lo tengo claro.
Cuando lo conocí me alegre por ello. Sentí que por fin Dios me había dado la oportunidad de mimetizarme con alguien que me iba a hacer bien. Hoy creo que me lo puso en mi camino para sufrir una vez mas. Sufrir, o aprender, o ambas cosas. Tampoco lo entiendo demasiado.
Cuando amo, amo de verdad. Me estalla el corazón. Encontrármelo en cualquier situación me saca el musculo de la órbita, me agarro el pecho automaticamente y me brotan palabras absurdas.
Los avestruces son uno de los animales más inútiles que existen. Tienen un cerebro del tamaño de una aceituna, no tienen razonamiento. Cuando se les tapa los ojos, para atraparlos, corren sin dirección y se chocan con todo lo que tienen a su alcance. Asi soy yo cuando me enamoro. Una estupida.
Me gusta amar. Me gusta y lo odio a la vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario